Portal sobre el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

Trastorno limítrofe de la personalidad

 

El trastorno límite de la personalidad ha ido en aumento entre la población en los últimos años, aseguró la especialista Mileva Grijalva Jiménez.

La encargada del departamento Clínico del Centro Comunitario de Salud Mental (CCSM) No. 1 del IMSS en Jalisco, señaló que las manifestaciones de esta afectación psiquiátrica suelen hacerse presentes desde edades tempranas pero puede confundirse con otro tipo de trastornos.

“Son personas muy inestables, tienen muchos cambios de humor, de estado de ánimo, y de ahí viene aquel dicho que se ha vuelto común: ‘soy bipolar’, pero en realidad no, se trata de trastorno límite de la personalidad”, precisó la experta del Seguro Social.

Indicó que otra característica del trastorno límite de la personalidad es la idealización en sus relaciones interpersonales.

“Tienden a la devaluación personal y a la idealización hacia otras personas; te acaban de conocer y te cuentan toda su vida, se abren con mucha confianza y en el día te aman, pero les dices a algo que no les gusta y te odian”, indicó.

Debido a esto, señaló la especialista en salud mental, sus relaciones no son duraderas o permanentemente se deterioran, de hecho es común ver que no tienen amistades de antaño, sino prácticamente con quienes conviven en círculos sociales, son gente nueva.

Grijalva Jiménez añadió que algo típico de estos pacientes es que no obedecen límites y frecuentemente se muestran ansiosos, actuando por impulsos cortos que por lo regular no logran controlar.

Señaló que es común hospitalizarlos por cuadros depresivos que incluso pudieron llevarlos a algún tipo de conducta autodestructiva como el cutting (autolesionarse el cuerpo, infringiéndose cortadas), tentativas suicidas, o incurrir en adicciones, entre otras.

“La depresión los lleva a ver como secundarios este tipo de desórdenes de la personalidad, ya que suelen deprimirse fácilmente porque experimentan vacíos emocionales que los lleva a un punto de no sentir placer o gusto por la vida”, indicó.

Como parte de los síntomas que pueden alertar a los familiares sobre este padecimiento, además de los antes mencionados figura el cambio de apariencia porque suelen descuidarse en su aspecto e incluso en su higiene, y pueden tener pérdidas o ganancias de peso corporal dramáticas debido a la ansiedad que les aqueja.

Se estima que el trastorno límite de la personalidad afecta a casi un 2% de la población en general, con una incidencia mayor en las mujeres con hasta tres casos por cada varón.

 

Fuente: Notimex

 

Peter Fonagy

 

Sentirse vacío o abrumado por emociones muy intensas, con altibajos anímicos frecuentes, ataques de ira e incapacidad para relacionarse adecuadamente son algunos de los síntomas que experimentan quienes padecen trastorno límite de la personalidad, el más frecuente de todos los que afectan a la personalidad.

La forma de resolver esas sensaciones intensas pasa en muchos casos por autolesionarse, haciéndose cortes, quemaduras o golpeándose. Con ello, quienes lo padecen, tratan de regular sus emociones, castigarse o expresar su dolor. Las primeras manifestaciones aparecen hacia la adolescencia, y se da en mayor proporción en mujeres.

Aunque no se puede diagnosticar trastorno límite de la personalidad como tal hasta pasados los 18 años, esos síntomas ya apuntan a un desarrollo anómalo de la personalidad, explica la psiquiatra Beatriz Payá, vocal de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y del Adolescente. AEPNYA fue anfitriona, el pasado mes de junio, del 16 congreso internacional de esta especialidad que se celebró en Madrid y que reunió a más de 1.300 expertos.

Entre los asistentes estaba el psicólogo Peter Fonagy, jefe del departamento de Psicología Clínica, Educativa y de la Salud del University College de Londres. Fonagy, que centra sus investigaciones en averiguar cómo la experiencia social temprana y el ambiente familiar influyen en el desarrollo de la personalidad, cree que durante la niñez pueden detectarse ya los primeros signos del trastorno límite de la personalidad y, lo más importante, actuar sobre ellos.

 

Problemas emocionales

«Es bastante probable que podamos detectarlo mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas e intervenir. Hay que prestar atención a los niños que tienen una combinación de problemas emocionales y de comportamiento. En particular, problemas con su sentido de identidad, en las relaciones interpersonales, de atención, o de hostilidad. Cuando se da una combinación de ellos aumenta el riesgo de desarrollar trastorno límite de la personalidad. Mi esperanza es que identificando esos signos, podamos intervenir para que no sientan la necesidad de herirse o tomar una sobredosis, y evitar que el ambiente en casa esté crispado. Creo que hay un gran potencial en la intervención temprana en este grave desorden de la personalidad», explicaba a ABC. Y es que, indica, este trastorno es uno de los que mejor responde al tratamiento, si se detecta a tiempo.

Como en la mayoría de los trastornos psiquiátricos, se nace con una vulnerabilidad de origen genético. «Tal vez la vulnerabilidad se deba a que experimentan las emociones de forma muy intensa, a las dificultades para relacionarse con la gente, o para comunicar lo que sienten». Pero el detonante habría que buscarlo en el entorno, que puede modificar la forma en que los genes se expresan a lo largo de la vida.

Contexto social

El contexto social puede hacer cambiar la prevalencia, explica Fonagy. «En países con gran diferencia entre ricos y pobres la prevalencia del trastorno límite de la personalidad aumenta. En los países más homogéneos en cuanto a recursos, ya sean ricos o pobres, como Noruega o China, respectivamente, donde todos son iguales, la prevalencia es más baja. En estructuras sociales desintegradas el trastorno límite de la personalidad es más común. Y cuando la gente siente el apoyo de una estructura social estable hay menos síntomas».

Además, las experiencias tempranas de abandono o violencia parecen actuar como detonantes para la aparición de este trastorno que afecta casi a un 2% de la población. El vínculo afectivo que se establece con las figuras de referencia materna y paterna en los primeros años también parece influir. Los estilos de apego inseguros o inestables aumentan el riesgo. Y el aprendizaje de esas primeras relaciones inadecuadas podría estar detrás del excesivo miedo al rechazo y al abandono que muestran las personas con trastorno límite de la personalidad.

En nuestro país es frecuente ver casos de adolescentes llevados a la consulta del psiquiatra o psicólogo por sus padres, que detectan autolesiones en sus hijos, explica la doctora Payá. En opinión de Fonagy, estas manifestaciones «son adaptaciones ante unos sentimientos que les sobrepasan y que les hacen sentir muy mal. Creo que este trastorno es el más angustioso de todos los que afectan a la personalidad. No podemos hacernos una idea de la angustia que sufren estas personas», explica.

En la frontera de la psicosis

De hecho, el trastorno límite de la personalidad o TLP está en la frontera o límite de la psicosis, por eso recibe el nombre de límite o borderline, que le fue otorgado en 1938 por el psicoanalista Adolf Stern. Fonagy utiliza el método de la «mentalización» para mejorar la regulación emocional, que tanto sufrimiento les genera. La capacidad de las personas con trastorno límite de la personalidad para interpretar las intenciones de los demás está deteriorada, asegura. Es necesario ayudarles a interpretarlas de forma adecuada para que no las sientan como una amenaza: «Es un enfoque diferente al que se utiliza para la depresión, la ansiedad o el TDAH. No hay que hacerles sentir que eres un experto que dice lo que deberían o no hacer. Es importante ponerse en su lugar y tratar de ver los problemas como ellos. Hay que enseñarles a pensar sobre lo que les ocurre (mentalizarse) pues por alguna razón, biológica o no, no lo hacen y perciben el mundo de forma diferente, lo que les causa dolor. Pensar sobre ello les ayuda a sentirse mejor», explica.

 

Fuente: Pilar Quijada, ABC Salud