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Noticias sobre el trastorno límite de la personalidad.
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Un estudio de la Fundación para la Investigación y Docencia María Angustias Giménez (FIDMAG) de las Hermanas Hospitalarias ha revelado que las personas con trastorno límite de la personalidad (trastorno de inestabilidad emocional) presentan alteraciones en la estructura y la función del cerebro.
El trastorno límite de la personalidad, que afecta a alrededor de 150.000 catalanes, se caracteriza por impulsividad, desregulación emocional, relaciones interpersonales inestables y experiencias cognitivas cercanas a los episodios psicóticos.
El estudio ha sido publicado en la revista 'Biological Psychiatry' y se ha presentado en el marco de una jornada de investigación de la FIDMAG, celebrada esta mañana en el Hospital Sant Rafael de Barcelona.
Además del grupo investigador de la FIDMAG Hermanas Hospitalarias Research Foundation, liderado por la doctora Edith Pomarol-Clotet, en la investigación han participado también el Hospital de Sant Pau, el Hospital de Bellvitge y el Consorci Sanitari de Igualada.
Entre los resultados obtenidos destaca la presencia de alteraciones en la zona frontomedial del cerebro, que se encuentra entre los dos hemisferios y que tiene un papel relevante en el control de las emociones y en la toma de decisiones.
Precisamente, la pérdida del control de las emociones y la impulsividad son los síntomas más característicos del trastorno límite de la personalidad.
El investigador de FIDMAG, Raymond Salvador, ha explicado que es "relevante que dichas alteraciones se presentan tanto a nivel de la materia blanca del cerebro, formada por los axones que conectan las diferentes partes del cerebro, como de la materia gris, que es donde se localizan las neuronas que llevan a cabo las funciones cerebrales".
Los resultados también apuntan hacia un sistema funcional del cerebro recién identificado, la red neuronal por defecto (DMN, por sus siglas en inglés), de la cual la corteza frontomedial constituye una parte importante.
Esta red está implicada en los procesos y reflexiones internas sobre uno mismo y en el pensamiento automático.
En condiciones normales, esta red está activa cuando estamos en reposo y se desactiva cuando ejecutamos una tarea.
"La DMN sería como el salvapantallas del ordenador, que está activo cuando el dispositivo está en reposo y desactivado cuando se está utilizando", ha puesto como ejemplo la doctora Pomarol-Clotet.
Las personas con trastorno límite de la personalidad presentan un déficit de desactivación de esta red, "como si tuvieran que estar trabajando con el ordenador con el salvapantallas encendido, al no poder desconectar de su mundo interior", según la investigadora.
Según el psiquiatra Salvatore Aguilar Ortiz, uno de los autores del estudio, el trastorno límite de la personalidad es un síndrome que con frecuencia resulta complicado distinguir de otras enfermedades, como el trastorno bipolar, la depresión o algunos tipos de trastorno de personalidad.
A raíz de los resultados del estudio, Aguilar considera que herramientas como las nuevas técnicas de neuroimagen pueden ser de gran ayuda para el trastorno límite de la personalidad.
Fuente: EFE
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El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es una enfermedad grave que afecta a casi un 2% de la población. Se caracteriza por la inestabilidad en las relaciones interpersonales, en el afecto y la autoimagen, así como un escaso control de los impulsos por parte de quienes la padecen. Es una enfermedad que se manifiesta de adulto y se convierte en uno de los trastornos que demanda más atención en los servicios de salud mental y urgencias.
Con el objetivo de detectar y tratar lo antes posible este transtorno, incluso evitar su aparición, el Departamento de Salud Mental del Hospital de la Marina Baixa inició en 2011 un estudio cuyas conclusiones da ahora a conocer.
Para ello, evaluó a 57 pacientes diagnosticados de TLP y los comparó con 57 personas de la misma edad y sexo sin ningún diagnóstico psiquiátrico.
Gracias a ello detectaron que el 29,8% de los pacientes diagnosticados había padecido en la infancia un Trastorno por déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). Esta enfermedad (que sólo se trata y diagnostica en adultos desde hace 40 años, pues antes solo se medicaba en la infancia) comparte síntomas con el otro transtorno, como son la impulsividad, la inestabilidad relacional, la baja tolerancia a la frustración o la búsqueda de emociones. Por ello, pensaron que podría considerarse como factor de riesgo con el paso del tiempo.
Tras analizar los resultados, concluyeron que la presencia de un TDAH en la niñez multiplica por 16,39 el riesgo de padecer Trastorno Límite de Personalidad en la edad adulta. También comprobaron que otro factor de riesgo, que multiplica por 20,73 las posibilidades de padecerla, es haber padecido malos tratos.
Desde esa base, el departamento pretende aportar un tratamiento individualizado tanto psicológica como farmacológicamente a pacientes con estas patologías y ofrecer un programa de tratamiento específico para estos pacientes concretos en los que se unen ambos diagnósticos.
Según explica la psicóloga clínica, Antonia Rico, están intentando "trabajar con los niños con diagnóstico de TDAH para evitar que desarrollen conductas propias del TLP". Añade que «para el TDAH hay tratamiento farmacológico y psicológico, para el TLP, el tratamiento farmacológico es más bien sintomático, pero al haber sintomatología común, el tratamiento farmacológico del TDAH podría tener efecto sobre la sintomatología TLP. Es decir, que en pacientes en los que solo se está tratando el Transtorno Límite de Personalidad, si analizamos también la existencia del otro, podemos dar un tratamiento más adecuado y completo a nivel farmacológico». Además, a nivel psicológico, apunta que "hay tratamientos estructurados para ambos que han demostrado su eficacia".