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Noticias sobre el trastorno límite de la personalidad.
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La Terapia Icónica diseñada por la psicóloga del Centro Asistencial San Juan de Dios de Málaga, Soledad Santiago, ha logrado importantes resultados entre pacientes con Trastorno Límite de Personalidad. Tanto es así que un equipo de profesionales sanitarios de Noruega se ha interesado en aplicarla.
Este perfil de paciente sufre crisis emocionales derivadas de su baja tolerancia a la frustración, baja autoestima, pensamiento dicotómico o reactividad emocional. El TLP afecta a un 6% de la población y se caracteriza por la inestabilidad emocional, conductas desadaptadas y relaciones interpersonales conflictivas. La tendencia al suicidio es otro de los principales síntomas. Suele manifestarse por primera vez en la adolescencia.
La Terapia Icónica está siendo aplicada en diferentes centros dedicados a la salud mental en España y en otros países de América Latina. Recientemente, un equipo infanto-juvenil de esta especialidad procedente de Trondheim, la tercera ciudad más importante de Noruega, se ha desplazado hasta Málaga para conocer de cerca la Terapia Icónica y aplicarla entre sus usuarios. El país escandinavo tiene uno de los sistemas de salud más avanzados del mundo. Desde su creación protocolizada hace siete años, esta terapia está siendo utilizada en algunos servicios de salud de varias comunidades autónomas como Castilla la Mancha, Extremadura y Andalucía y Cataluña.
La intención de la Unidad de Salud Mental de la ciudad de Trondheim es poner en práctica esta nueva terapia adaptando el modelo del Centro Asistencial de San Juan de Dios, a las necesidades y cultura de la población escandinava. Para ello, necesitarán una traducción al inglés el manual de la Terapia Icónica (editado por Pirámide. Grupo Anaya) y mantener contacto con el CASJD de Málaga para acordar las posibles adaptaciones de algunos iconos a su cultura.
La Terapia Icónica, aunque fue creada para dar respuesta a los pacientes inestables que ingresaban en la Unidad de Corta/Media estancia, está mostrándose especialmente efectiva para personas con distimia, depresión, autoagresión y conflictos interpersonales.
El método se basa en la utilización de imágenes (iconos específicos para las áreas trabajadas) que el paciente asocia al razonamiento que se pueda producir en una sesión terapéutica y le ayuda, mediante la memoria visual, a evocar dicho razonamiento en cuestión de segundos, facilitándole así la anticipación al impulso. Esta terapia mejora la resiliencia (capacidad para reponerse ante momentos de dolor emocional), fomentando su recuperación y adaptación ante un evento estresante o de frustración o conflicto.
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Romper el mito o creencia "al psicólogo sólo va gente trastornada o loca" es algo que está desapareciendo muy lentamente de nuestra mentalidad
Por Francisco Javier Sánchez (Psicólogo) / vocesdecuenca.com
Es por eso importante, dialogar con el paciente sobre nuestra tarea en el tratamiento que vamos a iniciar y explicar que muchos de los síntomas, emociones, relatos que nos diga, son mucho más habituales de lo que pueda imaginarse, dentro de su cuadro clínico.
Si una persona diagnosticada de Trastorno Obsesivo-Compulsivo, tiene dudas sobre contarnos o no las imágenes tan horribles que aparecen en su mente, respetaremos en primer lugar su decisión, pero lo positivo sería enfrentarnos a esas terribles imágenes (hacer daño a alguien, desear la muerte de alguien… etc), lo cual no significaría en ningún caso que pudiera hacer aquello que piensa o imagina. Por ello el primer paso sería “que el propio paciente se permitiera pensar todo aquello que aparece en su mente” entendido como consecuencia del trastorno que padece.
Romper el mito o creencia “al psicólogo sólo va gente trastornada o loca” es algo que está desapareciendo muy lentamente de nuestra mentalidad (al menos en España). Nuestro psicólogo debería ser como nuestro médico de cabecera. Si yo les digo que es común ver en consulta por ejemplo alumnos con dificultades de rendimiento en el colegio o el instituto y que se trabajan técnicas de estudio ¿qué me dirían?. Si les cuento que muchos de los pacientes acuden a terapia por un problema puntual de su vida y nada más ¿qué me dirían?. Estos casos son mucho más frecuentes de lo que se puedan imaginar.
Al fin y al cabo la psicología acaba siendo y formando parte de la vida misma. ¿Aprender a gestionar emociones, significa que estemos locos o que queremos aprender a manejarnos en determinadas situaciones que nos resultan difíciles?. Aprender a decir No es un síntoma de debilidad o significa que hemos de aprender esta habilidad social en determinadas situaciones en las que nos es difícil manejarnos?, tener un trastorno de ansiedad significa que hemos de aprender determinadas técnicas de autocontrol emocional o que somos unos histéricos empedernidos?.
¿Tener un trastorno de personalidad límite significa que la persona no sabe lo que hace o lo que le ocurre o más bien podemos enseñar al paciente a estabilizar su vida con nuestro apoyo profesional?
Lejos de los extremismos acabamos encontrándonos en consulta con muchas situaciones cotidianas en las que los pacientes (por historia de vida, por problemas desencadenantes, por bloqueos aprendidos en determinadas situaciones) no reaccionan, no sabiendo manejar determinadas situaciones externas, pensamientos, o emociones intensas. ¿Eso significa estar loco?. Nada más alejado de la realidad.
Si esta creencia la “generalizamos” al psiquiatra, todavía se aprecian más prejuicios al respecto. No es extraño imaginarse al paciente esperando sedado y medicalizado con una camisa de fuerza, esperando en la puerta de la consulta. Demasiados estereotipos, demasiadas etiquetas, demasiados prejuicios.
¿Usted cree que si en algún momento de mi vida me viera desbordado por una situación determinada y no pudiera controlar mi nivel de ansiedad no acudiría a un psicólogo? Se equivoca si cree que no lo haría. Naturalmente que sí.
Si aprender a conocerse, a identificar determinada formas de pensar irracionales, a manejarse ante determinados problemas, a manejar emociones ante situaciones difíciles, controlar las manías, controlar los impulsos, entre otras muchísimas cosas es como consecuencia de “estar loco”, la mayoría podríamos afirmar que lo estamos, pero evidentemente no se trata de eso.
Dé el paso de asistir a terapia si no se encuentra bien, si necesita un apoyo o acompañamiento en determinadas áreas de su vida, lejos de estar loco, usted será inteligente, porque habrá comprendido que cuidarse y dedicarse tiempo es fundamental para vivir de manera sana.