Portal sobre el trastorno límite de la personalidad

Mitos y realidades TLP


MITO

Las personas con TLP no mejoran nunca.

REALIDAD

Algunas personas con TLP mejoran con el tratamiento adecuado. Es verdad que rasgos de la personalidad asentados no son fáciles de cambiar. Pero el comportamiento inadecuado que ha sido aprendido puede ser reaprendido y algunos de los sítomas del TLP que están más condicionados biológicamente pueden ser tratados con medicación.

¿Por qué persiste esta idea a pesar de que hay algunos estudios que demuestran la efectividad de Algunos tratamientos? El problema es el estigma que recae sobre el TLP y la falta de concienciación. La investigación sobre tratamientos efectivos es muy nueva y muchos profesionales no han tenido la oportunidad de conocerla durante su formación. Además los clínicos son bombardeados constantemente con informaciones contradictorias sobre el tratamiento del TLP lo cual lleva a cierta confusión sobre qué métodos son los más efectivos.

Desde que algunos profesionales de la salud mental encontraban que trabajar con pacientes borderline era duro y estresante, nuevos y prometedores estudios pasan de largo ante clínicos no especializados en TLP. Esto se convierte en un círculo vicioso: los clínicos no leen estudios que les ayudarían a trabajar con estos pacientes porque creen que los TLP siempre ocasionan dificultades.

Otro problema es que muchas aseguradoras no cubren el tratamiento del TLP porque se cree que de todas formas no ayuda. Esto supone una barrera para los clínicos a la hora de aprender sobre el estado de los tratamientos. Los clínicos entonces disponen de información no actualizada, documentos poco fiables e información falsa acerca del TLP que han oído.

 

MITO

TLP es una definición de “cajón de sastre” , esto es , que los clínicos dan este diagnóstico cuando no saben bien qué le pasa al paciente.

REALIDAD

El TLP se debe diagnosticar sólo cuando los pacientes cumplan los criterios clínicos específicos y después de que el clínico haya trabajado con el paciete el tiempo suficiente para verificar que los síntomas son persistentes, extremos y de larga duración.

Janice Cauwels ( 1992 ) escribió: TLP sigue siendo un “cajón de sastre” usado para racionalizar fracasos o errores en el tratamiento, para evitar prescribir medicamentos o tratamientos , como defensa contra prácticas sexuales que pueden surgir en la terapia, para expresar odio hacia los pacientes y justificar comportamientos resultantes de esas reacciones emocionales.

 


MITO

Las mujeres tienen TLP; los varones trastorno antisocial de la personalidad.

REALIDAD

A pesar de que el TLP suele diagnosticarse más frecuentemente en mujeres, los varones lo padecen igualmente. Nuestra experiencia dentro de la asociación ACAI es que nos llegan aproximadamente el mismo número de casos de mujeres que de varones.

Según el DSM-IV, alrededor del 75% de los diagnosticados con TLP son mujeres y la mayoría de los diagnosticados con el Trastorno antisocial de la personalidad son hombres. Pero aunque estas personalidades tengan similitudes externas( p.eje., dificultades en las relaciones , tendencia a culpabilizar a otros) sus estados interiores son diferentes. Los borderline sienten vergüenza, culpa, angustia emocional, y vacío; las personas con trastorn antisocial normalmente no.

Hay algunas teorías para explicar esta prevalencia del diagnóstico en mujeres:

El abuso sexual, que puede ser un rasgo frecuente en la bibliografía de los TLP ocurre sobre todo en mujeres.

Las mujeres reciben en nuestra sociedad más mensajes inconsistentes e invalidadores.

La mujeres son más vulnerables porque están socializadas para ser más dependientes de otros y más sensibles al rechazo.

Los hombres acuden menos en busca de ayuda psiquiátrica

Los hombres buscan más ser tratados solo por el abuso de substancias o el alcoholismo; algunos de sus sítomas de tipo borderline pasan desapercibidos.

Las mujeres con TLP están en sistema de salud mental; los varones con TLP en la cárcel.

 

MITO

El TLP no existe.

REALIDAD

Más de tres mil estudios de investigación y trescientos mil documentos clínicos dan una amplia evidencia de que el TLP es una enfermedad mental válida y diagnosticable.

Algunos clínicos pueden defender que el TLP no existe por varias razones: Pueden estar poco actualizados en las últimas investigaciones o mal informados. Pueden creer que no se trata de un trastorno separado sino que forma parte de otros trastornos como el trastorno bipolar o el trastorno posttraumático. Pueden simplemente rechazar la idea de etiquetar a alguien como "borderline" porque piensan que supone una estigmatización, o creen que todos los diagnósticos psiquiátricos limitadores y engañosos.