Trastorno límite de la personalidad

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Trastorno límite de la personalidad (TLP)

Noticias sobre el trastorno límite de la personalidad

Pensarás que estoy loco

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Romper el mito o creencia "al psicólogo sólo va gente trastornada o loca" es algo que está desapareciendo muy lentamente de nuestra mentalidad

Por Francisco Javier Sánchez (Psicólogo) / vocesdecuenca.com

Esta pregunta que tanto preocupa a los pacientes, sobre todo en la primera consulta, dista mucho de ser objetivo alguno de la terapia. Lejos de juzgar al paciente, nuestra tarea consiste en “acompañarle y ayudarle” a partir de sus propias herramientas psicológicas, además de poner en marcha otras tantas que probablemente desconozca y que puede utilizar para mejorar su situación o problema.

Es por eso importante, dialogar con el paciente sobre nuestra tarea en el tratamiento que vamos a iniciar y explicar que muchos de los síntomas, emociones, relatos que nos diga, son mucho más habituales de lo que pueda imaginarse, dentro de su cuadro clínico.

Si una persona diagnosticada de Trastorno Obsesivo-Compulsivo, tiene dudas sobre contarnos o no las imágenes tan horribles que aparecen en su mente, respetaremos en primer lugar su decisión, pero lo positivo sería enfrentarnos a esas terribles imágenes (hacer daño a alguien, desear la muerte de alguien… etc), lo cual no significaría en ningún caso que pudiera hacer aquello que piensa o imagina. Por ello el primer paso sería “que el propio paciente se permitiera pensar todo aquello que aparece en su mente” entendido como consecuencia del trastorno que padece.

Romper el mito o creencia “al psicólogo sólo va gente trastornada o loca” es algo que está desapareciendo muy lentamente de nuestra mentalidad (al menos en España). Nuestro psicólogo debería ser como nuestro médico de cabecera. Si yo les digo que es común ver en consulta por ejemplo alumnos con dificultades de rendimiento en el colegio o el instituto y que se trabajan técnicas de estudio ¿qué me dirían?. Si les cuento que muchos de los pacientes acuden a terapia por un problema puntual de su vida y nada más ¿qué me dirían?. Estos casos son mucho más frecuentes de lo que se puedan imaginar.

Al fin y al cabo la psicología acaba siendo y formando parte de la vida misma. ¿Aprender a gestionar emociones, significa que estemos locos o que queremos aprender a manejarnos en determinadas situaciones que nos resultan difíciles?. Aprender a decir No es un síntoma de debilidad o significa que hemos de aprender esta habilidad social en determinadas situaciones en las que nos es difícil manejarnos?, tener un trastorno de ansiedad significa que hemos de aprender determinadas técnicas de autocontrol emocional o que somos unos histéricos empedernidos?.

¿Tener un trastorno de personalidad límite significa que la persona no sabe lo que hace o lo que le ocurre o más bien podemos enseñar al paciente a estabilizar su vida con nuestro apoyo profesional?

Lejos de los extremismos acabamos encontrándonos en consulta con muchas situaciones cotidianas en las que los pacientes (por historia de vida, por problemas desencadenantes, por bloqueos aprendidos en determinadas situaciones) no reaccionan, no sabiendo manejar determinadas situaciones externas, pensamientos, o emociones intensas. ¿Eso significa estar loco?. Nada más alejado de la realidad.

Si esta creencia la “generalizamos” al psiquiatra, todavía se aprecian más prejuicios al respecto. No es extraño imaginarse al paciente esperando sedado y medicalizado con una camisa de fuerza, esperando en la puerta de la consulta. Demasiados estereotipos, demasiadas etiquetas, demasiados prejuicios.

¿Usted cree que si en algún momento de mi vida me viera desbordado por una situación determinada y no pudiera controlar mi nivel de ansiedad no acudiría a un psicólogo? Se equivoca si cree que no lo haría. Naturalmente que sí.

Si aprender a conocerse, a identificar determinada formas de pensar irracionales, a manejarse ante determinados problemas, a manejar emociones ante situaciones difíciles, controlar las manías, controlar los impulsos, entre otras muchísimas cosas es como consecuencia de “estar loco”, la mayoría podríamos afirmar que lo estamos, pero evidentemente no se trata de eso.

Dé el paso de asistir a terapia si no se encuentra bien, si necesita un apoyo o acompañamiento en determinadas áreas de su vida, lejos de estar loco, usted será inteligente, porque habrá comprendido que cuidarse y dedicarse tiempo es fundamental para vivir de manera sana.




Prevención contra el suicidio, por el doctor Mirapeix

Doctor Carlos Mirapeix

 

El doctor Mirapeix insiste en que la prevención del suicidio es un problema sanitario, social, político que nos compete a todos.

La medicina preventiva intenta abrirse camino en todos los ámbitos de la salud y en el tema que nos ocupa, los especialistas insisten en remarcar su carácter crucial. Aquí, más que nunca, la prevención salva vidas.

El 10 de septiembre fue el Día Mundial para la Prevención del Suicidio y pretende fomentar, en los cinco continentes, compromisos y medidas que ayuden eficazmente a acabar con esta práctica. Cada día 3 mil personas ponen fin a su vida, y al menos 20 personas intentan suicidarse por cada una que lo consigue.

En los últimos 50 años, las tasas de suicidio han aumentado en un 60% en todo el mundo según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Aunque tradicionalmente las mayores tasas de suicidio se han registrado entre los varones de edad avanzada, las tasas entre los jóvenes han ido en aumento hasta el punto de que ahora estos son el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países, tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en desarrollo.

Existe un mito con respecto a que el paciente que se quiere suicidar no lo dice y se mata, según Carlos Mirapeix, psiquiatra y Director de la Fundación para la Investigación en Psicoterapia y Personalidad (FUNDIPP), quien aclara que los datos apuntan a que los que tienen ideación suicida, el 80 %, han ido al médico la semana anterior o han dado indicios y noticias de ideas de suicidio con familiares o amigos.

Estas comunicaciones se realizan por las vías naturales al individuo y hoy en día ese escenario, especialmente para los jóvenes, lo conforman las redes sociales. Se ha detectado, explica Mirapeix, con vistas a la intervención precoz en adolescentes que el lugar donde expresan por primera vez pensamientos suicidas y de muerte, sensaciones de hartazgo y desesperación y búsqueda de ayuda es en las redes sociales.

La revista Crisis: the journal of Crisis Intervention and Suicide Prevention 2011; Vol. 32(5): 280–282, publicó un estudio, llevado a cabo por médicos suizos, sobre Facebook y casos de suicidio. En sus conclusiones señala cómo la presencia de notas de suicidio en redes sociales como Facebook es un fenómeno reciente y alerta sobre la necesidad de ser conscientes de este nuevo tipo de anuncio de suicidio y sus consecuencias posibles.

Nuestro equipo trabaja con grupos de adolescentes y jóvenes con problemas de conducta grave y trastorno límite de personalidad graves; siempre les pedimos autorización para que nos dejen visitar su perfil de Facebook. Dentro del protocolo de evaluación también estudiamos el contenido de su perfil porque a veces allí aparecen cosas tremendamente importantes desde el punto de vista clínico, afirma el doctor.

Tenemos pocas conclusiones pero empezamos a tener alguna idea de cómo van las cosas. Está empezando a haber auténticas plataformas online de prevención del suicidio, plataformas con acceso a chats, a las propias redes sociales de esas plataformas, en definitiva, facilitar la comunicación directa con profesionales, asegura Mirapeix.

Incluso, hoy en día se está empezando a utilizar como herramienta y método de intervención de situación de crisis el WhatsApp. Los profesionales nos estamos planteando qué podemos hacer con las nuevas tecnologías y ayudar a estos chavales con un alto índice de suicidio pues donde mejor expresan lo que les pasa es en las redes sociales, insiste el psiquiatra.

El doctor Mirapeix insiste en que la prevención del suicidio es un problema sanitario, social, político que nos compete a todos.

También existen medidas de prevención más allá de las sanitarias. Algunas requieren medidas políticas como la posibilidad de disponer de armas de fuego muy relacionada con el riesgo de que se cometan suicidios; que los sitios peligrosos estén vallados, protegidos u otras medidas como la adquisición de sustancias tóxicas peligrosas o medicamentos con alto índice de letalidad, en definitiva, dificultar el acceso a prácticas suicidas, asegura Mirapeix.

En España, es necesario entrenar a los maestros y profesores de instituto para que sepan detectar cuando un niño, y sobre todo un adolescente, muestra signos con una ideación suicida potencial, y poder remitirlo al equipo psicológico o al médico, insiste el psiquiatra.

Fuente: EFE

Como los demás, una iniciativa de Avifes

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La Asociación Vizcaina de Familiares y Personas con Enfermedad Mental solicita en Zalla que se normalice la percepción de los trastornos psíquicos

 

El deporte es una medicina con efectos secundarios solo positivos y que todo el mundo debería probar. Así lo comprobaron ayer las 120 personas participantes en las olimpiadas que organiza cada año la Asociación Vizcaina de Familiares y Personas con Enfermedad Mental. En su quinta edición, la cita se celebró en el polideportivo de Zalla con el mismo objetivo con el que nació: acabar con el estigma que, según este colectivo, sigue persiguiendo a quienes padecen problemas psíquicos y remarcar que "no son enfermos, sino personas con una enfermedad", matizó Ainhoa Rodríguez, responsable del Área de Intervención de Avifes.

El deporte puede ayudarles a saltar muchas barreras. "Además, de mejorar la forma física, fomenta la socialización e inculca unos valores de una forma divertida", señaló Rodríguez. En Zalla pudieron medirse en carreras de atletismo y natación, jugar a los bolos y disputar partidos de fútbol o baloncesto, entre otras disciplinas. "La verdad es que hay unas instalaciones excelentes y nos han recibido con los brazos abiertos", agradeció a los anfitriones.

Durante las olimpiadas las personas que acuden a las actividades de tiempo libre y los programas para familias que promueve Avifes en sus sedes de Bilbao, Santurtzi, Amorebieta, Ortuella y Zalla aprovechan para conocerse y compartir sus inquietudes. "Al hablar con los demás te das cuenta de que no eres un bicho raro", contó Aitor. Aunque hace solo cinco años que le diagnosticaron trastorno límite de la personalidad, "desde pequeño ya tenía algunos comportamientos retraídos y sufrí acoso escolar". Fruto de su curiosidad por saber qué le pasa ha leído abundante material sobre las enfermedades mentales y con frecuencia siente impotencia por la forma en la que la sociedad trata a quienes las desarrollan. "Por poner un ejemplo, no me gusta la imagen distorsionada que transmite el espectáculo del conde Orlok en El Circo de los Horrores", señaló. "Parece que fuéramos monstruos extraños, cuando eso no tiene nada que ver con nuestra realidad", lamentó Aitor.

Vida normal Al contrario. "Con un tratamiento adecuado, las personas con enfermedades mentales pueden llevar una vida normal", defendió Ainhoa Rodríguez. Y bajo ningún concepto deben avergonzarse de lo que les sucede. "Todos somos humanos. Catherine Zeta Jones padece un desorden bipolar y David Beckham, un trastorno obsesivo compulsivo", recordó. ¿Alguien ha dejado de admirarlos por eso?

 

deia.com / Elixane Castresana




Técnica pionera en España reduce efectos del trastorno límite

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Se ha demostrado que los pacientes reducen su tendencia a la depresión y a la ansiedad y se rebaja el número de suicidios


Barcelona. (Efe).- Un grupo de centros catalanes está aplicando con éxito una nueva psicoterapia frente al Trastorno Límite de Personalidad (TLP), con la que se ha demostrado que los pacientes reducen su tendencia a la depresión y a la ansiedad y se rebaja el número de suicidios.

Los pacientes que sufren trastorno límite presentan un grado significativo de inestabilidad emocional y un concepto difuso de sí mismos, con poco control de sus afectos y sus impulsos, lo que se puede traducir en comportamientos autodestructivos o suicidas (entre un 8% y un 10% de los enfermos intentan quitarse la vida).

El trastorno límite de la personalidad afecta entre el 1% y el 2% de la población y está ganando importancia como patología psiquiátrica. "Por el estilo de vida actual y por la falta de algunas estructuras de contención de antes, como la religión, los pacientes buscan satisfacción inmediata ya desde muy pequeños y mantienen esa actitud infantiloide en la adolescencia", ha explicado este jueves en rueda de prensa el presidente de la Fundació Orienta, Alfons Icard.

Esta fundación, junto con la entidad CPB-Serveis de Salut Mental y el Vall d'Hebron Institut de Recerca (VHIR), forman el GRUP-TLP Barcelona, la primera asociación que ha aplicado en España la Psicoterapia Focalizada en la Transferencia (PFT).

Importada de EE.UU., donde ya está generalizada, la PFT orienta la psicoterapia a hacer consciente al paciente de su impulsividad y su actitud agresiva, que es incapaz de reconocer.

"A diferencia de la psicoterapia tradicional, que va atacando los síntomas conforme van saliendo sin un enfoque integral, con el PFT estudiamos la estructura de la personalidad del paciente", ha destacado hoy la psiquiatra del Instituto de Desordenes de Personalidad de Nueva York Pamela Foelsch, que supervisa desde EE.UU. el trabajo del GRUP-TLP.

Según la experta estadounidense, con el PFT "se integra el problema interno del paciente con su vida externa, para que vea los efectos que tiene su comportamiento en su vida diaria".

Tradicionalmente, el Transtorno Límite de Personalidad se empezaba a tratar en la edad adulta, pero recientemente se comienza a diagnosticar al principio de la adolescencia, que es cuando se forma la personalidad y, por tanto, el mejor momento para actuar y prevenir daños mayores.

Para el psiquiatra Marc Ferrer, coordinador del programa TLP del Hospital del Vall d'Hebron de Barcelona, los síntomas que pueden conducir a transtornos graves de la personalidad ya se pueden detectar a los 12 años.

"Actuar a esa edad evita tener que adoptar a posteriori tratamientos farmacológicos en pacientes que, por falta de prevención, han desarrollado patologías más severas", ha subrayado Ferrer.

Agresividad, problemas en las relaciones personales en la escuela y en la familia, dificultades de aprendizaje y constantes expresiones de querer tenerlo todo son algunos de los indicadores de niños con riesgo de sufrir trastorno borderline a partir de los 12 años, cuando se empieza a construir la personalidad.

La psicoterapia, que es la aproximación a la enfermedad a través de la palabra, ha sido la técnica históricamente más utilizada y la más efectiva contra el trastorno límite, aunque algunos pacientes desarrollan patologías asociadas que requieren también de fármacos.

Sin embargo, según los expertos, ninguna técnica psicoterapéutica convencional ha dado los resultados de la PFT, ya que los pacientes no sólo dominan mejor su impulsividad y agresividad, sino que se sienten más cómodos con las sesiones, ya que la tasa de abandono del tratamiento es menor que en los sistemas tradicionales.

Un tratamiento completo de PFT puede durar dos años, con unas 20 horas semanales de trabajo durante unos 6 meses en hospitales de día y una segunda fase con visitas semanales a centros de salud mental.

En España, este nuevo tratamiento sólo se aplica en Barcelona, concretamente en cuatro hospitales de día, una clínica y seis centros de salud mental del área metropolitana de la Ciudad Condal, pero ya hay grupos de Sevilla y el País Vasco que están interesados en importar la técnica.

Abordaje precoz en el trastorno límite de la personalidad

Miquel Gasol

Los traumas infantiles, las negligencias y los malos tratos -entendidos como dejadez de los padres y la inhibición de las emociones- son algunos de los aspectos más relevantes del trastorno límite de la personalidad. Cobra especial relevancia en este campo el ciclo agresor-agredido en el abuso sexual infantil.

Como ha explicado Miquel Gasol, responsable del comité organizador de las jornadas y director del Servicio de Psiquiatría del Hospital General de Cataluña, "se ha contabilizado casi un 80 por ciento de traumas de este tipo en los pacientes con trastorno límite de la personalidad, por lo que es muy importante en el desarrollo posterior de la enfermedad, así como en futuras autolesiones y otros problemas".

La principal dificultad de su manejo es que los trastornos de personalidad comienzan a definirse a partir de los 18 años, aunque en realidad se inician en la primera infancia con un fenotipo de mucha hipersensibilidad y reactividad emocional que lleva a que el niño se sienta abandonado. "De este modo luchan contra ese abandono y comienzan a crearse rasgos de personalidad: problemas con las relaciones interpersonales y con ellos mismos, impulsividad, reacciones autodestructivas, pensamiento de suicidio y mucha ira, entre otros. Este aspecto del diagnóstico supone un obstáculo importante, pero cada día consultan más adolescentes, por lo que se recomienda la incorporación de unidades específicas de adolescentes a las de trastorno límite de personalidad. En psiquiatría, según las estadísticas, la consulta de estos pacientes es ya la más frecuente. Otro obstáculo a tener en cuenta es el hecho de trabajar con los padres, que deben saber poner límites", ha recordado.

También debe tenerse en cuenta que estos pacientes infantiles y adolescentes se caracterizan por clínica con rabia e irritabilidad y otros aspectos depresivos a los que se unen una gran impulsividad. "De alguna manera, sufren y hacen sufrir. El abordaje es complicado, porque hay pocas opciones y el tratamiento debe ser lo más precoz posible. Y debe recordarse que es muy prevalente, ya que se registran el doble de casos que de esquizofrenia: consume el 30 por ciento de las consultas de urgencias y el 20 por ciento de los ingresos hospitalarios. Las terapias deben ser muy estructuradas y específicas, intentando la regulación afectiva como la terapia conductual y la terapia centrada en la transferencia, o la cognitiva analítica, con terapeutas experimentados, ya que son tratamientos a largo plazo que consiguen porcentajes muy altos de remisión", ha aconsejado.

El trastorno límite de la personalidad se presenta en comorbilidad con abuso de sustancias (80 por ciento), depresión (90 por ciento) y problemas de conducta alimentaria (40 por ciento). "En muchas ocasiones la punta del iceberg es el trastorno de abuso de sustancias o una bulimia, que encubren el problema real que no se trata, que es el trastorno límite".

Atención plena

Otros aspectos que se repasaron en la reunión científica fueron las novedades del DSM-V y la utilidad de la atención plena (mindfulness) en este tipo de trastornos. Además, se ha presentado la guía clínica elaborada por la Generalitat de Cataluña que resume las investigaciones en este ámbito.

"Pese a que se consigue un 90-95 por ciento de remisiones, sin recaídas, la parte negativa es que son pacientes que han pasado muchos años con muchos problemas de funcionamiento social y se deterioran mucho las relaciones laborales y familiares; sólo un 50 por ciento consigue recuperarlas. A los diez años, un 40 por ciento de los pacientes aún recibe subsidios de incapacidad y sólo un 25 por ciento ha logrado trabajar a tiempo completo. Es decir, el grado de remisión es muy bueno a largo plazo, pero el de funcionamiento social es muy bajo y los aspectos terapéuticos deben centrarse en ambas rehabilitaciones".

Fuente: diariomedico.com

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