Trastorno límite de la personalidad

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Trastorno límite de la personalidad (TLP)

Chica TLP haciendo terapia

 

La fundación AMAI-TLP ha presentado esta mañana el primer estudio sociológico sobre esta patología.

A pesar de la complejidad de la tarea por la ausencia de datos oficiales sobre este trastorno, la asociación ha realizado una primera aproximación que permite dar visibilidad a esta enfermedad enormemente compleja que tiene un gran impacto en la vida de los pacientes y de su entorno inmediato.

El trastorno límite de personalidad (TLP) consiste en un patrón persistente de inestabilidad en las relaciones interpersonales afecto y autoimagen con escaso control de impulsos, según la definición de la American Psychiatric Association.

Es uno de los diez tipos de trastornos de personalidad. Tal y como recoge el estudio, cuenta con un diagnóstico complejo, heterogéneo y controvertido caracterizado por la inestabilidad afectiva, la peculiaridad de las relaciones interpersonales, los sentimientos de vacío y las tendencias suicidas.

Aunque en la actualidad no existe ningún fármaco autorizado específicamente para este trastorno, según los datos de este estudio hasta un 80 por ciento de los pacientes diagnosticados ha seguido tratamiento con fármacos antidepresivos en los últimos años.

El trabajo, elaborado a partir de la recopilación de datos en fuentes secundarias a través de la técnica del Desk Research, refleja que la prevalencia del TLP oscila entre el 1 y el 2 por ciento de la población general, y se sitúa aproximadamente en un uno por ciento en adultos y hasta el 3 por ciento en adolescentes. Además, un 75 por ciento de los afectados son mujeres.

Se estima que solo entre el 40 y el 60 por ciento de los afectados acude a los servicios sanitarios, de manera que la mitad, “están desatendidos y no reciben atención médica”, insisten desde la asociación.

El estudio también constata que el paciente afectado realiza un gran consumo sanitario, ya que representa el 10 por ciento de las consultas en centros de Salud Mental y entre el 15 y el 20 por ciento de los pacientes psiquiátricos ingresados.

El momento de máxima expresión clínica se sitúa al inicio de la vida adulta, a partir de los 19 años, aunque los especialistas subrayan que las primeras manifestaciones de este trastorno se encuentran en la adolescencia y pre-adolescencia, lo que pone de relieve la necesidad de iniciar una detección activa de posibles afectados en los centros escolares. Un buen ejemplo de ello son iniciativas como la que desarrolla esta asociación, que ofrece cursos de formación a los orientadores escolares sobre la patología.

El estudio también remarca que más del 90 por ciento de los pacientes que reciben tratamiento desarrollan un 50 por ciento de recuperación sostenida, una tendencia a la mejoría a lo largo del tiempo.

En la misma línea, el riesgo de suicidio en estas personas es 400 veces el de la población general. Además, presenta grandes comorbilidades con otras patologías: un 93 por ciento con trastornos afectivos, un 53 por ciento trastornos alimentarios, un 64 por ciento trastorno por uso de sustancias y hasta un 88 por ciento, ansiedad.

Según algunos trabajos, la esperanza de vida en pacientes con Trastornos de la Personalidad (en general) es 18,7 años menos que el resto de la población y 17,7 años menos en el caso de las mujeres.

Desde la perspectiva de los especialistas, María Dolores Rubio insiste en que es fundamental abordar la prevención y concienciación de la enfermedad empezando por las familias y alcanzando los sistemas educativo y sanitario. Por su parte, Vicente Rubio Larrosa, responsable de la Unidad de TLP del Hospital Nuestra Señora de Gracia, de Zaragoza, remarca que el problema fundamental al tratar esta patología viene por el afán de “etiquetaje” que lleva a cabo la sociedad actual.

Durante la jornada de presentación del estudio, Mª Fe Bravo, jefe de Psiquiatría del Hospital La Paz, ha compartido la complejidad de interpretar algunos datos del estudio que aluden a los ingresos hospitalarios. Bravo recuerda que en la mayoría de los casos los ingresos se codifican por otro tipo de problemas y el TLP aparece como segundo diagnóstico, lo que dificulta la interpretación de las cifras básicas que se obtienen a partir del CMBD. “El 30 por ciento de los intentos de suicidios que tratamos en La Paz tienen que ver con el TLP”, insistió, y remarcó que el grueso del tratamiento de intensidad moderada a través se ofrece en los hospitales de día, recuerda la especialista.

Como alternativa, la historia clínica electrónica que utilizan ya centros de salud mental y hospitales sí proporcionaría una información más ajustada sobre la patología, aunque desde la asociación de pacientes no tienen acceso a estos datos, recuerdan.

Por su parte Celso Arango, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, aconseja a la fundación que pongan el énfasis en las edades tempranas de la vida. “Cualquier intervención de prevención primaria o secundaria ha de hacerse en esas etapas iniciales”, remarcó.

De igual modo, Álvaro Pico, director médico de la Clínica Nuestra Señora de La Paz (Arturo Soria) y del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, hizo hincapié en que entre el 50 y el 60 por ciento de las adicciones cursan con TLP, e invitó a profundizar en los aspectos sociodemográficos de esta patología que pueden condicionar también la evolución futura.

Autor: Esther Martín del Campo (Gaceta Médica)

Hospital Santa Maria Lleida Trastorno Limite

 

La Asociación Experientia y un equipo interdisciplinario de profesionales del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Santa María de Lleida inician este jueves un programa pionero en España para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad que incluye la escalada y el senderismo.

El nombre del programa es Afrontando el vacío, nombre simbólico que se relaciona con las dificultades que tienen estos pacientes, han asegurado en un comunicado la Conselleria de Salud de la Generalitat, el instituto de investigación biomédica IRBLleida y la empresa pública Gestió de Serveis Sanitaris (GSS).

El proyecto se fundamenta en la terapia a través de la aventura y emplea dinámicas experienciales y actividades de aventura como el slack-line, la escalada, las rutas de senderismo y las salidas a la naturaleza y los participantes realizarán el programa en sesiones semanales durante cuatro meses.

El programa se ha podido llevar a cabo gracias a la financiación de la Diputación de Lleida y de la carrera solidaria UTDL (Ultratrail Tierras De Lleida) que este año celebrará la segunda edición.

La terapia se acompaña de investigación científica ya que el equipo del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Santa María de Lleida pertenece al Grupo de Fundamentos biológicos de los trastornos mentales adscrito a Instituto de Investigación Biomédica de Lleida (IRBLleida) y realizará un ensayo clínico controlado para estudiar los efectos de esta modalidad terapéutica en los pacientes.

La Asociación Experientia es pionera en España en implementar la terapia a través de la aventura, que consiste en diseñar y utilizar actividades de aventura y experiencias en la naturaleza dentro de la intervención psicoterapéutica.

Fuente: Europa Press

Chico triste TLP

 

Su nombre, Trastorno Límite de Personalidad (TLP), genera, para quienes no son expertos en la materia, cierta confusión y angustia, sensaciones que parecen minimizarse si se sustituye esa denominación por la de trastorno por inestabilidad emocional.

Se trata de un cuadro clínico que se presenta en el desarrollo de la personalidad, como una especie de inmadurez, y que se caracteriza por“cambios emocionales muy bruscos- inestabilidad afectiva- conductas impulsivas- accesos de ira o autolesiones- y un trastorno global de la identidad”, detalla a ELPLURAL.COM el doctor José Luis Carrasco, director científico de la Unidad de Personalidad y Comportamiento del Hospital Ruber Juan Bravo-Grupo Quirónsalud de Madrid.

Todo ello implica enfrentamientos con la familia, fracaso escolar y adicciones, a las drogas o de tipo pasional-sexual. En algunos casos, además, “hay intentos de suicidio, cortes o ingesta de pastillas”, apunta este especialista.

Se trata y se cura

Es importante, sin embargo, tener en cuenta que el TLP “no es una forma de ser, sino un estado puntual, por lo que no es para toda la vida”, subraya este psiquiatra. Por tanto, “no se es un TLP, com tantas veces se afirma, sino que se tiene un TLP”. Esto implica que este trastorno se puede tratar y se puede curar.

La forma de abordarlo combina el tratamiento farmacológico y psicológico. “En las fases agudas, de mucha inestabilidad emocional y conductual, se emplean fármacos para disminuir los síntomas, los accesos de rabia o tristeza”, afirma el doctor Carrasco.

Es necesario templar esa impulsividad y agresividad que, “generalmente es contra ellos mismos, pero que otras muchas veces es también contra objetos, puertas o personas de su entorno cercano”, sostiene. No obstante, es importante dejar claro que esto no significa que las personas con TLP sean peligrosas.

La psicoterapia, por su parte, está enfocada a lo relativo a “la identidad, la inseguridad, la necesidad excesiva de estima, la empatía y la relaciones con los demás”, apunta este médico. Del mismo modo, se trabaja también a nivel familiar para “mejorar, desde el apego y la afectividad, las dinámicas y los conflictos que puedan existir”, añade.

Cuando el TLP se ha quitado, “cada uno es como es, pero eso ya no es un trastorno. El resto de síntomas desaparece”.

Poner límites

A los pacientes con Trastorno Límite de Personalidad es importante ponerles límites, aunque en este punto, el doctor Carrasco puntualiza que “como atodos los adolescentes”. “Son edades en las que tienden a saltárselos, pero son imprescindibles, porque “sin límites no hay desarrollo de la personalidad ”, insiste.

Este especialista del Hospital Ruber Juan Bravo recalca que “no deben confundirse los límites con las normas”. Los primeros “han de ser pocos, pero muy claros. Son induscutibles y hacen referencia a lo que no se puede hacer”, matiza.

Las segundas, necesarias, sobre todo, antes de la adolescencia, están más relacionadas con “la cultura, y los valores familiares y con lo que se debería hacer”, explica este psiquiatra, y “serían discutibles en todo caso en la adolescencia tardía”.

Factores desencadenantes

El TLP suele presentarse entre los 16 y los 22 años, que es “cuando vemos la mayoría de los casos, porque ya se manifiestan”, explica el doctor Carrasco. En él influyen distintos aspectos: factores de vulnerabilidad biológica, en parte heredados y en parte fruto del desarrollo de las áreas del sistema nervioso central relacionadas con la regulación de las emociones que se da en edades muy tempranas de la vida y factores externos, vinculados a la afectividad de los padres, el trato en el colegio y el consumo de cannabis entre los 13 y los 14 años.

Hay algunos casos de Trastorno Límite de Personalidad de aparición tardía,“personas que, teniendo cierta vulnerabilidad, se han ido adaptando porque les ha ido bien, pero que a raíz de algún acontecimiento que rompe algo, sufren un desmoronamiento de la personalidad”, apunta el director científico de la Unidad de Personalidad y Comportamiento de este centro madrileño. Ahora bien, “son los menos”.

Llegando al diagnóstico

Solo debe determinarse que un joven padece TLP cuando “se cumplen los criterios diagnósticos y se ha hecho un buen diagnóstico diferencial a través de evaluaciones y estudios de personalidad completo”, si bien es cierto que “comparte algunos síntomas con otros trastornos mentales”, concluye el doctor Carrasco.

Fuente: EVA LANDÍN, elplural.com