Portal sobre el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

Caer



Caer y volver a levantarme.

Esto es una constante en mi vida, una desidia, un final del que no encuentro el principio.

Me dejo uñas y dientes, la piel en el intento.

Volver a caer.

Volver a levantarme.

Destrozada, agotada, exahusta.

Parece que llega el final, que va a ganarme de nuevo, y no sé de donde saco mis fuerzas y un triunfo más en la batalla.

Estoy cansada de ver espejos rotos, de ver mi imagen rota, de mi garganta abierta.

Estoy cansada de mentir para esconderme, de ocultar mi imagen, de odiar mi cuerpo.

No sé como enfrentarme, no alcanzo el equilibrio y me impongo demasiado.

Quiero correr, y corriendo sólo consigo tropezarme en el camino... con las piedras que yo misma voy perdiendo.

Sigo luchando.

Sigo luchando...

Y me voy conociendo, y me doy cuenta de que el problema no es simplemente unos kilos de más.

Veo que detrás de ese motivo se esconden mil motivos más, mil miedos más, mil barreras por saltar.

Tengo que encontrarme, tengo que seguir conociéndome, poco a poco, paso a paso, recogiendo esas piedras que deje caer y que ahora me dificultan el camino.

Me siento fuerte, y a la vez tan minúscula en esta guerra sin sentido.

He vuelto a poner el marcador a cero.

Voy perdiendo.

Pero no pienso dejarme ganar.

Esta vez no.

He perdido demasiado.

Me llegó el turno de ganar.

Ni siquiera vislumbro el final del camino.

Pero lo encontraré donde quiera que esté.


Anais

Buscando



Me miro a través del espejo roto por la imagen de mi misma que me desangra.

Lo he vuelto a hacer, cierro los ojos y olvido en que me  estoy convirtiendo.

Sigo jugando a creer que puedo dominarlo todo, controlarlo todo… quiero ser yo sin esta esclavitud, y me pierdo.

Quiero ver mi reflejo mas allá de cuando me parto en dos para escaparme.

Quiero ser las alas que no tengo y volar lejos, muy lejos de esta desidia.

Quiero perderme gota a gota, oler el aroma de mi sangre vertida.

Quiero perder mi alma en la última cruzada para así dejarla de sentir.

He perdido la batalla, el demonio de mi odio va  arrancándome una a una mis últimas esperanzas.

Estoy perdiendo, estoy dejándome llevar… Lloro sangre y vomito estas ansias inocentes de ser la nada.

He dejado de mecerme en los labios de la muerte para bailar cristales rotos sobre mi piel desnuda.

Grito ansias de todo, anhelos de nada.

Te doy mis ojos si me prestas un instante tu mirada.

Eres tu la sombra que guía mis pasos, la mano que mueve mis hilos, el llanto que surca mi cara.

Eres tú quien sigue dictando mis versos muertos, mis pasos de vals, mi voz ronca de cantarle al aire.

Continuo atrapada en este laberinto en el que entré escondiéndome de ti y en el que ahora lucho por encontrarme.

¿Dónde ha quedado mi lógica? ¿Por qué sigo jugando a esta soledad?

Luz de luna sobre mi cama.

Sigo haciéndolo… sigo matándome sin sentido.

No puedo seguir llevándote dentro, y estas tan aferrada a mí…

Ya no veo el baile de las flores, ni acaricia mi cara un batir de alas de mariposa.

No queda nada de aquella orquídea de cristal en la que un día me escondí para protegerme.

Ya no creo en ti, ni en mí, ni en aquella colección de sueños que amontonábamos bajo la almohada.

Portadora negra de dorados sueños…

...Aún te sigo buscando.