Trastorno límite de la personalidad

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Trastorno límite de la personalidad (TLP)

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Acaba conmigo

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Acaba conmigo
Golpea, grita…

Golpéame sin miedo, no dudes, arrastra mis pedazos
derribándolos contra cada pared que halles a tu paso;
dibuja en ellas con mi sangre la historia que encierra mi alma.

Grita, golpea…

Grítame tan fuerte que tus gritos tornen en las cadenas que
me aten frente a ti y eviten que me escape; que me condenen
para siempre a vivir en la mazmorra del dolor.

Golpea, grita…

Golpéame, convierte mis heridas
desangradas en tus medallas,
muéstralas, enorgullécete de ellas,
sonríe recordando cada una de ellas,
cuélgalas de tu disfraz.

Grita, golpea…

Grítame tan fuerte que estallen mis
oídos, que lloren sangre, que
retumben tus insultos en mi cabeza
durante toda la eternidad.

Grítame, golpéame… Doblégame ante ti.

Acaba con mi soledad… destroza los pedazos que aún quedan
de mi cuerpo, permite que la tierra disfrute consumiendo
las sobras de este cuerpo despojado de todo atisbo de vida;
permite que la lluvia moje mis parpados cerrados por tu
garra de acero, entiérrame en el tiempo, sepúltame en el
olvido.

Golpéame, grítame… Acaba conmigo.

 

Anais

 

 

Me siento sin sentido

Me siento sin sentido

 

ME SIENTO SIN SENTIDO

Como si todo hubiese huido,
Sigiloso,
Frente a mis ojos dormidos,
Delante de mis sentidos muertos,
El tiempo es lento, y pesado...

Miro el espejo roto y mi imagen se multiplica por el infinito,
Dejándome sola,
Llenándome de mí.

Entonces, me veo, me miro, me observo... y recuerdo.

Y no soy mas que ese cúmulo de imperfecciones e imprecisiones,
La pura contradicción,
Esa espiral que siempre acaba por arrastrarme hacia ninguna parte,
Aquella pregunta sin sentido, y sin por qué,

La eterna duda de la respuesta sin explicación.

Me siento sin sentido.

No hay más motivo que el motivo de morir.

Aun sin querer morir.

Sólo soy tu desquiciada,
Aquella de la que huir entre llanto,
Aquella a la que odias, aquella que te odia...

La que necesita una salida mas allá de la imaginación
volando sin rumbo fijo.

No seré nada si no quieres que lo sea.

Puedo serlo todo con solo desearlo.

No es mi vida tu vida,
No son mis ojos los que te muestran el mundo,
No es mi alma la que llora dentro de tí.

Estoy lejos, muy lejos....

...No intentes encontrarme.


Anais

 

Caer

Caer



Caer y volver a levantarme.

Esto es una constante en mi vida, una desidia, un final del que no encuentro el principio.

Me dejo uñas y dientes, la piel en el intento.

Volver a caer.

Volver a levantarme.

Destrozada, agotada, exahusta.

Parece que llega el final, que va a ganarme de nuevo, y no sé de donde saco mis fuerzas y un triunfo más en la batalla.

Estoy cansada de ver espejos rotos, de ver mi imagen rota, de mi garganta abierta.

Estoy cansada de mentir para esconderme, de ocultar mi imagen, de odiar mi cuerpo.

No sé como enfrentarme, no alcanzo el equilibrio y me impongo demasiado.

Quiero correr, y corriendo sólo consigo tropezarme en el camino... con las piedras que yo misma voy perdiendo.

Sigo luchando.

Sigo luchando...

Y me voy conociendo, y me doy cuenta de que el problema no es simplemente unos kilos de más.

Veo que detrás de ese motivo se esconden mil motivos más, mil miedos más, mil barreras por saltar.

Tengo que encontrarme, tengo que seguir conociéndome, poco a poco, paso a paso, recogiendo esas piedras que deje caer y que ahora me dificultan el camino.

Me siento fuerte, y a la vez tan minúscula en esta guerra sin sentido.

He vuelto a poner el marcador a cero.

Voy perdiendo.

Pero no pienso dejarme ganar.

Esta vez no.

He perdido demasiado.

Me llegó el turno de ganar.

Ni siquiera vislumbro el final del camino.

Pero lo encontraré donde quiera que esté.


Anais

Aún te sigo buscando

Buscando



Me miro a través del espejo roto por la imagen de mi misma que me desangra.

Lo he vuelto a hacer, cierro los ojos y olvido en que me  estoy convirtiendo.

Sigo jugando a creer que puedo dominarlo todo, controlarlo todo… quiero ser yo sin esta esclavitud, y me pierdo.

Quiero ver mi reflejo mas allá de cuando me parto en dos para escaparme.

Quiero ser las alas que no tengo y volar lejos, muy lejos de esta desidia.

Quiero perderme gota a gota, oler el aroma de mi sangre vertida.

Quiero perder mi alma en la última cruzada para así dejarla de sentir.

He perdido la batalla, el demonio de mi odio va  arrancándome una a una mis últimas esperanzas.

Estoy perdiendo, estoy dejándome llevar… Lloro sangre y vomito estas ansias inocentes de ser la nada.

He dejado de mecerme en los labios de la muerte para bailar cristales rotos sobre mi piel desnuda.

Grito ansias de todo, anhelos de nada.

Te doy mis ojos si me prestas un instante tu mirada.

Eres tu la sombra que guía mis pasos, la mano que mueve mis hilos, el llanto que surca mi cara.

Eres tú quien sigue dictando mis versos muertos, mis pasos de vals, mi voz ronca de cantarle al aire.

Continuo atrapada en este laberinto en el que entré escondiéndome de ti y en el que ahora lucho por encontrarme.

¿Dónde ha quedado mi lógica? ¿Por qué sigo jugando a esta soledad?

Luz de luna sobre mi cama.

Sigo haciéndolo… sigo matándome sin sentido.

No puedo seguir llevándote dentro, y estas tan aferrada a mí…

Ya no veo el baile de las flores, ni acaricia mi cara un batir de alas de mariposa.

No queda nada de aquella orquídea de cristal en la que un día me escondí para protegerme.

Ya no creo en ti, ni en mí, ni en aquella colección de sueños que amontonábamos bajo la almohada.

Portadora negra de dorados sueños…

...Aún te sigo buscando.

Me gusta

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Disfruto con el silencio y la soledad, con los días de lluvia y su melancolía, con el olor a tierra mojada.

Me gusta la oscuridad y odio tenerle pánico.

Adoro a los niños, cuando paso por su lado y me siento especial cuando me miran, oír su risa, y ver sus ojos cargados de inocencia.

Odio la hipocresía, la mentira, los gritos, la violencia, a los pederastas, la comida. Odio el poder y el abuso de poder, odio las aglomeraciones, las compras, salir de tiendas y la euforia de la moda.

Odio a los tíos que te silban por la calle como si fueras un perro. Detesto la intolerancia, las apariencias, el egocentrismo, la traición, la falta de humildad, a los maltratadores, a los violadores, la superioridad.

Amo y odio al Tlp.

Me gusta la noche y su silencio, la astrología, la poesía, la literatura, la filosofía, el arte en general y la fotografía en particular. La gente que defiende sus derechos.

Adoro a mi perro y los animales, tener este punto infantil y explotarlo, aprender sin cesar, la playa de noche, la sinceridad, y, a ratos, mi trabajo.

Odio hablar de mí, por lo tanto odio este post.

Odio a la gente que cree que lo sabe todo, mi cuerpo, y toda yo en general, mi falta de memoria y mis despistes, a la Letizia y toda la prensa rosa, sus cotilleos y sus bajezas.

Las dietas milagro, la llegada del verano, las cicatrices del cuerpo y las del alma.

Me gusta darme cuenta de las cosas y hacerles frente, me gusta que me hagan reír, que me digan mis errores sin echármelos en cara, me gustan los abrazos y odio tenerle miedo al contacto físico.

Detesto, las manos de la gente, es una especie de obsesión, cuando conozco a alguien miro sus manos y no suelo tocarlas a no ser que tenga confianza con la persona.

Me desconciertan mis contradicciones y no me gusta el desconcierto...

Tampoco me gusta la burocracia, ni la monarquía, ni el sistema político, odio a mas no poder el dinero, su olor, su tacto y los problemas que conlleva.

Me matan las guerras, los niños que sufren, las injusticias, ver que medio mundo esta muerto, ver que lo matamos nosotros, los desastres naturales y todo lo que sea el sufrimiento ajeno.

Me encanta el algodón de azúcar., el olor a incienso, las miradas sinceras...

Odio la familia, el núcleo familiar, las comidas familiares y todo lo que tenga que ver con esa falsedad.

No me gusta ser como soy, me gusta querer aprender a quererme.


Anais

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