Portal sobre el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP)

Hada triste

 

En alguna ocasión

En alguna ocasión, lloro; exprimo mis ojos hasta la saciedad, hasta la última gota de sus delirios, vacío mi vida hasta el ultimo suspiro, rasgo mi inocencia para convertirme en la anciana que llevo dentro… entonces, me acuerdo de ti, clamo tu presencia en sigiloso silencio, cansada ya de todo, abatida por el llanto, derrotada por el dolor, necesito tus abrazos, preciso tu helado beso en mis labios, mas helados aún por tu ausencia…

En alguna ocasión, lloro; y es entonces cuando el mundo se me viene encima, cuando la vida me muestra la única salida al alcance de mis manos…

Desgarré mis venas ansiando tu visita, ansiando acelerar nuestro encuentro previsto para demasiado tarde… desgarré mis últimos sueños dejándolos escapar junto a la sangre que emanaba de mi alma herida, de mi muñeca abierta llorando junto a mi, de mis venas luchando por ver la luz del sol y desprenderse de este cuerpo desdichado.

Abrí mi cuerpo en dos, intentando encontrar en un resquicio un ápice de seguridad, un recuerdo que no apuñalase mis sentidos; vertí mi sangre sobre un papel en blanco con palabras de amargura, intentando deshacerme de mi angustia, liberarme del ardor que llevo dentro… y vi de cerca tu mirada, tus ojos me observaron en silencio, sombríos como tu nombre, melancólicos como tu recuerdo, intentando acariciarme desde lejos; vislumbre tu cuerpo, pesado por la carga de un millón de almas a la espalda, cansado de vagar por estos valles recogiendo las sobras del universo.

Rocé tu mano, y apenas un segundo bastó para comprender tu soledad…

Ansié admirarte mas de cerca, y apreté mi herida en un intento de que el lamento brotara en mayor cuantía junto a mi sangre (es mas fácil abrazarte si el dolor embriaga el alma), deseé rozar tus labios, nunca conocí el amor, mas esos labios me asaltaban cada noche en forma de sueño… anhelé poder fundirme con tu cuerpo en esa misma cama, sobre las sabanas que tantas veces lloré suspirando tu nombre, arropadas con mi sangre… imploré tu forma humana para poder recorrerla con mis caricias, para poder sentir tu peso sobre mi cuerpo… con la luna acariciando nuestra piel, sentir como la vida se me iría en cada beso…

Extendí mi mano y te desvaneciste en la nada, rogabas mas sangre para hacer tu presencia mas firme, tu silueta más visible ante mis ojos, exigías mas llanto, mas dolor… que apretara mas fuerte el cuchillo contra mis venas, la distancia entre las dos se acortaba cuan mas grande era mi herida, que ardía y quemaba cada ilusión.

Continué el trazo que empecé sobre mi piel, el dibujo de tu nombre tan solo en una línea, y tus ojos frente a los míos se nublaron de temor, a solas, sollozaste tu perdón, a gritos, brame mi gratitud.

Me abandoné en el mar de tu mirada, navegué a tientas por su oscuridad, me ahogué en su soledad… tus ojos frente a los míos, que tornaron su color a tu negro sepulcral…un mismo alma debatiéndose entre las dos… alargaste tu mano hasta que rozó delicada mis labios y, con un dedo, apartaste mi llanto; me abrazaste con tu manto, me hundiste en tu regazo, temerosa, me sumí en él, olvidando mi tormento, descansando del dolor… me dormí sobre tus brazos…

Aun así…

Desperté sin saber que era un sueño.

Mis latidos retumbaron en mi cabeza torturando mis sienes, torturando mi herida que gemía en cada palpitación…

Desapareciste…

Abrí los ojos y tu regazo no era más que mi cama empapada en sangre y sal…

 

Anais

Autocontrol

 

AUTOCONTROL

 

El autocontrol pasa necesariamente por el conocimiento de
uno mismo; de nuestras actitudes, sentimientos y emociones,
de nuestras reacciones en los diferentes momentos de
nuestra vida.


Yo me auto controlo escuchando música relajante,
respiraciones y un buen baño...


Debemos de intentar ver todo de forma más global, buscar el
porqué...

hay veces que buscamos fuera de [email protected] el problema,
intentamos culpar al otro y no vemos que somos [email protected] los
que tenemos el problema.


Intento auto controlarme continuamente, con el pensamiento
y mucha fuerza de voluntad... Cuando el "descontrol" es
casi inevitable me hago "terapia de choque", Por ejemplo,
si veo que voy a estallar en un ataque de ira, me encierro
a oscuras (cosa a la que tengo pánico) y el miedo aplaca la
agresividad...


Mis psicólogas dicen que eso es muy fuerte pero por ahora
es lo único que tengo.

Normalmente no puedo, soy puro descontrol, y entonces todo
acaba en lo mismo de siempre... o sangre, o tirar de la
cadena y adiós a mi garganta...

Se que tengo yo el problema, aunque en ese momento siento
que soy otra persona... Para eso no tengo solución.

Anais