Trastorno límite de la personalidad

trastornolimite.com
Trastorno límite de la personalidad (TLP)

Blogs de afectados de trastorno límite de la personalidad

El origen de Otto Oswald Pistburg

Otto

 

Si alguien me pudiera explicar que pasa por mi cabeza cuando cojo una cuchilla o un cigarro para quemarme, le estaría eternamente agradecido. Porque sé que es lo que pasa, pero no tengo la capacidad de comprensión necesaria para entenderlo, para explicarlo.

Pero dejemos el dolor para otro día. Hoy quiero contaros el origen de "Otto Oswald Pistburg". Necesitaba crearme un alter ego, y no se me ocurrió otra cosa que dar vida a un poeta anglosajón, que escribía en castellano enamorado de la lengua de Cervantes. Os voy a hacer un esbozo de la biografía que creé para él.

Nace en algún lugar del Reino Unido a principios de los años setenta, (como veis y veréis, todo es muy vago en él, sólo indicaciones), sus padres, visto a la velocidad que aprende, -con tres años ya sabe leer el solito a Shakespeare-, deciden que tal vez lo mejor es que aprenda un segundo idioma, y le dan tres libros, uno en francés, otro en italiano y otro en castellano. El niño Otto se enamora del castellano, y con cinco o seis años ya sabe hablar perfectamente su propia lengua y la castellana, y empieza a estudiar italiano. Sus profesores no salen de su asombro. Otto Oswald comienza a escribir poesía antes de los diez años, cuando ya maneja también el italiano, pero su poesía será siempre en castellano. Empieza con sonetos y sonetillos, y hasta ya mucho más mayor no dará con el verso libre, donde creará sus mejores obras. Con quince años está preparado para la Universidad, pero la ley le impide ingresar. Sus padres, adinerados, le proponen que se vaya a Italia, y acuda a la Universidad de Padua como oyente, y allí pasa tres años, mejorando su italiano y estudiando a Petrarca y a Dante. Pero sigue empecinado en escribir sólo en castellano, para él es una obsesión. A pesar de la calidad, nadie le publica, y él tampoco muestra muchas ganas de publicar aun. Sus compañeros y pocos amigos que tienen comienzan a llamarle el "poeta maldito", ya que el día de su décimo octavo cumpleaños se intenta suicidar, por un mal de amores. Aparece el lado fragil de Otto Oswald Pistburg, es depresivo, hipersensible, no comprende a la gente por muy inteligente que sea y muchos idiomas que hable. Se vuelve taciturno, y decide cursar una carrera de letras en una Universidad madrileña.

Pero el mal ya ha aparecido, "el poeta maldito" no logra terminar ni el primer curso. Se siente un fracasado y comienza una rueda de visitas a urgencias e ingresos en psiquiatricos por sus repetidos intentos de suicidio frustrados siempre por el azar. Se enamora con facilidad y sufre grandes desengaños. A los veinticinco años se ve en un ático comprado por sus padres en el centro de Madrid. El quiere ser un bohemio, pero en realidad es un pobre desgraciado. Entonces me conoce a mi, se hace mi amigo y me influye mucho en toda la prosa que escribo. Yo le animo a que escriba él también en prosa, pero se niega, sigue con sus poemas, cada vez mejores, cada uno más oscuro que el anterior. No quiere salir de Madrid y se vuelve agorafóbico.

Unos años más tarde, después de una relación apasionada con una muchacha cinco años menor que él, sufre el último desengaño, y logra quitarse la vida. Sus restos son incinerados, y sus cenizas tiradas al mar Adriático, según sus últimas voluntades.

A distancia

ofelia

 

Tienes 13 años y estás encerrada en un cuarto de baño dos por dos mientras en el resto de la casa sólo oyes gritos y sillas rotas. Te sientes cobarde aunque siempre te has creído valiente. Acabas de terminar de arreglarte el recogido para el recital de piano pero coges unas tijeras y en varios cortes acabas con él. Después sigues cortando las piernas. No lo entiendes pero estás definiendo un dolor al que tu cabeza no sabe poner nombre.

 

Ese día, además, recibes unos cuantos bofetones: por estropear tu precioso pelo, por estropear tu precioso vestido de cerezas, por estropear tu precioso día.

 

Con cuatro años viste por primera vez a tu madre tirada en el suelo patada tras patada destrozando su estómago, la sangre a borbotones por la boca. Desde entonces sabes cuándo callar y cuándo hablar. Cuando tener la cama hecha y la habitación recogida. Fuiste la niña más buena, la más callada y siempre sabías cuándo sonreír para que nadie pensara que algo iba mal.

 

Con 13 años supiste de otra forma de vida o de no vida, el suicidio, que te daba miedo. Pero era una buena salida si nadie iba a rescatarte. Nada fue bonito desde entonces, los años se sucedieron en una maraña de besos y alcohol y sexo y alguna droga blanda y algún bofetón nuevo por dejar de ser la buena niña.

 

Todo se sucedió en un equilibrio inestable hasta los 19 años. Entonces un lavado de estómago, beber a diario y algunos puntos de sutura te despertaron. Antes ya habías visitado a una psicóloga inepta que te trató una depresión inexistente.

 

Ahora volvían con la depresión, con la ansiedad. Algunos fármacos que no saciaban tu sed de muerte.

 

Entre tanto, en un bar tras las clases, sola, bebiste hasta que el camarero pudo aprovecharse de ti:

 - Gracias.

- No, gracias a ti- te dijo él con una sonrisa mezquina.

 

Por fin llegó el tratamiento adecuado. El diagnóstico adecuado. No pararon, no han parado, de golpe los cortes ni sentirte fuera de tu cuerpo como si todo formara parte de una película mala francesa. Pero ahora tienes la esperanza de que en algún momento todo pasará. Ya no rompes platos, ya no gritas a destiempo. Ahora todo está en tu cabeza, pero si pudiste con aquello con esto también.

Estados de ánimo

Hada - Trastorno limite de la personalidad - TLP

 

Ojos cerrados

 

Mundo interior

Ceguera

Lunático artificio

Locura

 

Rugen instintos

Sangran arterias.

Lamentos airados

Congoja

Miedo y lucha

Terror,

Estigma creído

Dolor: tortura

Maldito absurdo.

Caracol en ciernes

Luces fundidas

Oscuridad,

Incomprensión.

Maldita ausencia.

 

 

Subcategorías

Blog de Anais
Cantidad de artículos:
10
Blog de Otto Oswald Pisttburg
Cantidad de artículos:
2
Blog de Ginebra
Cantidad de artículos:
3
Blog de Ofelia
Cantidad de artículos:
1

Buscar


Utilizamos cookies