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Trastorno limite de la personaliadad (TLP) o Borderline
Web sobre el trastorno límite de la personalidad o Borderline (TLP)

Tratamiento farmacológico de la impulsividad en el trastorno límite de la personalidad

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La impulsividad en el trastorno límite de la personalidad: su tratamiento farmacológico

 

 

Dr. Fernando M. Gómez
Médico. Especialista en Pediatría. Especialista en Psiquiatría.

 

Resumen

El trastorno límite de la personalidad (TLP) es un síndrome bien reconocido. Estos pacientes se caracterizan por presentar una marcada inestabilidad emocional, una dificultad en el control de sus impulsos con el posible desarrollo de conductas impredecibles de autoagresión y heteroagresión, una significativa alteración en las relaciones interpersonales y en la imagen de sí mismos, y el desarrollo de episodios psicóticos que se caracterizan por su breve duración (micorepisodios psicóticos). La diversa y variada sintomatología que presentan estos pacientes, junto a la dificultad diagnóstica que plantean los diversos marcos nosográficos, nos confronta con un terreno de dificultad diagnóstica y terapéutica.

Luego de la revisión realizada sobre los aspectos neurobiológicos implicados en el área del control de los impulsos en los pacientes con TLP, se analizarán los diferentes grupos farmacológicos utilizados en el tratamiento de la impulsividad. Así, la seguridad y eficacia terapéutica ha sido evaluada con el uso de: a) antidepresivos (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina: fluoxetina, paroxetina y citalopram), b) estabilizadores de ánimo (carbonato de litio, divalproato sódico, carbamazepina y lamotrigina) y c) antipsicóticos atípicos (clozapina, risperidona y olanzapina). Otros grupos de fármacos como los antagonistas opioides (naltrexona), los beta bloqueantes (propranolol) y los ácidos grasos omega 3 (ácido eicosapentanoico y ácido docosahexaenoico) también han sido evaluados, si bien se requiere de una mayor disponibilidad de estudios estadísticamente significativos. Finalmente, fármacos como los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina), ciertas benzodiazepinas (alprazolam) y los psicoestimulantes han demostrado el desarrollo de efectos indeseables en este grupo de pacientes, sobre todo en el área del control de los impulsos, muchos de los cuales ponen en severo riesgo al paciente.


Por lo tanto, si bien una de las principales estrategias terapéuticas del paciente con TLP es la psicoterapia, debemos dejar en claro que la utilización del psicofármaco no tendrá la finalidad de sustituirla, sino que colabora activamente con la misma en ciertos momentos del proceso terapéutico del paciente, posibilitando el alivio de los síntomas agudos. Esta situación ideal permitirá el establecimiento de una alianza terapéutica más sólida y estable, lo cual favorecerá un mejor desarrollo del proceso terapéutico.

 

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